Ciryo Afha - Fondo 6 (1)

Término que implica un emisor y un receptor.

Hacemos referencia a una onda vibracional que parte de un punto y llega a uno o varios puntos en su oscilación.

La frecuencia puede ser emitida por un ser humano, por un animal o por la naturaleza, tanto terrestre como aérea o acuática. La emisión también puede partir de un elemento o de una máquina artificial. Pero en esta oportunidad nos enfocaremos en lo significativo del resultado de esa emisión.

El ser humano emite frecuencia desde el tesoro más grande que puede tener: el corazón. Emite ondas de distintos ritmos, voltajes y calibres sonoros.

La frecuencia es el resultado del acto del corazón alineado con la mente y los riñones. Es la acción más sublime que puede gestar un ser humano en armonía.
¿Y si no está en armonía?
Se descalza de su eje o canal del campo unificado toroidal.

Debes conocer tu estructura o morfología sutil divina, la cual te lleva a generar conscientemente programas del quantum del entramado de energía geométrico que te constituye.

Las emociones son la acción.
El corazón es el emisor.
La mente es el generador y receptor del pensamiento o pulso químico neuronal; es el comandante al unísono con el corazón.

Pasos que se producen en secuencia:
Decisión – acción.
Decisión – química neuronal.
Decisión – emisión.
Decisión – impulso.

El resultado canaliza el cuerpo físico con su envoltura o red geométrica, el aura, que lo intercepta constantemente.

Así, decisión e impulso van de la mano.
¿Qué es lo primero?
¿La emoción o la decisión del hacer?
¿Qué es primero?
¿Pensamiento o emisión?
¿Emoción, pensamiento, decisión y emisión?

Interesante.

Lo lógico es que, en la antesala de la emisión de la frecuencia, esté la estructura cuántica del emisor.

El emisor puede pensarse como una antena frecuenciadora.

Quien emite posee una conciencia recalibrada de un porqué y un para qué. Generará vórtices de luz y hologramas vinculados entre la sabiduría infinita y los devas, que siempre deberían acompañar al ser humano. Todo depende del estado de conciencia del ser.

Compromiso.
Armonía.
Voluntad.
Acción.

Desde el enfoque y encuadre del ser humano, entretejemos desde la vibración una red neuronal invisible y cuántica, abriendo registro hacia el mundo esférico dévico.

La antena humana debe estar templada. Cada ser humano tiene su registro y, después de ello, su clave tonal.

La humanidad es una partitura divina. Tenemos el gran tesoro de ser frecuencia divina.

Nuestros campos de energía, denominados morfología cuántica, son subesferas de amor. Así se denominan.

Entrega desde la antena Silohja.
Significa corazón oro de Jesús.

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